REVISTA ESCOOLTURA

Ding, dong: Los niños de ojos negros

Ding, dong: Los niños de ojos negros

Ana estaba en su casa dispuesta a ir a la cama, se recuesta y en eso “ding, dong”, suena el timbre, pero se niega a abrir la puerta, pero seguía sonando. Ante la insistenca del timbre se puso de pie y se aproximó a la ventana, antes abrir la puerta. Vio que afuera estaban parados dos niños, lo cual se le hizo uy raro y sin abrir la puerta le preguntó por la ventana: “¿qué desean?, ya es muy tarde para que estén aquí”.

La desconfianza de Ana era demasiada, y ésta se combinaba con mucho miedo: “Queremos comer”, respondieron aquellos niños. “Pues pidanle a su mamá —arremetió Ana—, porque yo no les voy a abrir. Haganme el favor de retirarse o llamaré a alguien para que se los lleve”. Aquella chica estaba muy conciente de que tal vez la policía los estaba buscando y tenía una enorme sospecha.

Los niños no se iban y Ana entre-abre un poco la puerta sin despegar la cadena que solo dejaba ver una pequeña rendija y con la cual ella alcanzó a ver perfectamente que los dos tenían los ojos completamente negros, es decir los ojos de aquellos niños no tenían iris, ni la parte blanca de los ojos, todo era una especie de rombo redondeado, de un color absolutamente negro.

Ana se llenó de pavor y pidió a aquellos niños que se fueran, en tanto que ellos empezaban a ponerse algo nerviosos y molestos. Ana empezaba a desesperar y perder el control, ya que los niños no se iban y seguían insitiendo tocando la puerta fastidiosamente. “Les dije que se largaran de una vez, por más que insistan no les voy a abrir”. Ana guardó silencio y esperó que se marcharan.

Pasado unos minutos volvió a abrir la puerta, sin quitar la cadena, para percatarse que seguían ahí. Cerró de nuevo la puerta bruscamente y se sienta a llorar en silencio alejada de la puerta.

Unos minutos más tarde vuelve a ver por la ventana y vio que seguían allí, pero que esta vez la piel de esos dos niños se estaba volviendo blancosa, pero que podría estarse confundiendo con la luz del poste de la calle. Sorprendentemente ese pr de niños se empezaron a convertir en otra cosa, como una especie de monstruos con escamas, Ana seguía viendolos por la mirilla de la puerta y veía como estaban creciendo y convirtiendose en una especie de reptiles, los cuales crecieron hasta al rededor de 2 metros y medio.

Ana seguía viendo por la mirilla, en cierto momento vio como se alejaban y se perdían en la noche hasta que fueron tragados por la penumbra.

Muy asustada, después de unos minutos subió a su cuarto, preparó una maleta y decidida abrió la puerta de su casa, encendió el carro y se marchó a casa de su madre, donde decidió pasar unos días; ya que en su casa no se sentía segura.

Este caso sucedió en 2012, en alguna ciudad de Estados Unidos.

NOTA: Estos casos de “niños” se les conoce como “Niños BEK” (Black Eyes Kids) y generalmente su edad es de 8 a 14 años. El primer avistmiento de estos niños se registró en 1998, por un reportero estadounidense.

Fuente: Ufopolis.

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