REVISTA ESCOOLTURA

La Halloween Fiesta de las calles

La Halloween Fiesta de las calles
Por Tonny Alemán
 
Cuando fuí niño solo recuerdo haber ido a pedir Halloween en una sola ocasión. Recorrimos casi toda la Pancho Villa, La Villa Esperanza (nueva colonia entonces) y parte de Las Puentes, esto en San Nicolás de Los Garza, N.L. Eran buenos tiempos y mis primos, amigos y yo, regresamos con los gorros de brujillos de color negro, rompiendose de lo retacados. Mi madre nos los hizo a mi y mis hermanos, con sus respectivas estrellitas, lunas, calaberitas y calabazas…
 
Hoy, en Apodaca, después de Uuuuuuuuuuuu!!! añales, me fui a pedir halloween con un mini Iron Man, un Insidious y una niña zombie. Algo desencanchado apliqué la de “Vamos a pegarnosles a un grupo de niños y de ahí vamos viendo” y eso hicimos.
 
Me tocó ver de todo, desde disfrazes muy tiernos de niños, hasta u tipo con mascara de plástico fumando mota con todo el humo adentro de la cara. En fin, cuidé mi ganado y seguimos. Me gustó mucho ver que las mamás también se disfrazaban y así recibían a los niños. Los que no querían dar nada, también eran creativos y los había desde los que apagaban la luz de su casa, hasta los que colgaban un letrero con “NO HALLOWEEN”.
 
Después de andar siguiendo grupos de niños, le agarramos la onda a la pedidera y lidereamos nuestro grupo y ya hubo quien nos siguió a nosotros. Mientras mi ganado se surtía de dulces yo pensaba en algunos religiosos que no creen en esta “tradición” o costumbre y si era bueno o no hacer esto que estabamos haciendo. La verdad es que aunque yo no traía nada de ganas de salir debo admitir que me la pasé genial y me divertí mucho con el desfile de disfrases de los niños.
 
Me llamaba la atención como algunas mamás… (no se como llamarlas) traían a sus bebés de meses pidiendo Halloween y pidiendo que le hecharan los dulces en las carreolas, ¿¡pueden creer eso!?
 
Me di cuenta que ya había más cantos desde los que yo cantaba cuando pedía, incluso hasta porras muy modernas. Y que lo mejor de todo que aunque los papás hombres se sentían ridiculos al principio cuidando a sus retoños, ellos o nosotros terminamos divirtiendonos en grande.
 
También entendí que a los niños no les importa nada de tradiciones o costumbres, para ellos es un pretexto de hacer relajo y surtirse de golosinas, es como si fuera otro día del niño con disfrases y la fiesta está en las calles y en todas partes.

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